entrevista feminismo Música

Donna Maffia: Bastone per domare

Siendo fiel a su naturaleza indómita, Paula Maffia abre las puertas de su corazón musical y su intempestivo intelecto. Mitología y feminismo. Punk y maternidad. Su abuela Tuka. Cotidiana, enhebra agujas mientras nos relata su tránsito por la música. El rock y las mujeres del rock. Músicas para la nueva escena. Militante del salvajismo y la reconstrucción. Maffia, pagana y multiforme, quizás encarne aquellos mitos que despertaron su infancia.

Por Laura Moyano
Fotografías de Alejandra Bonaccini y Pedro Palacios
Paula Maffia - Amalgama Cultural
Fotografías de Alejandra Bonaccini y Pedro Palacios

-¿Dónde naciste Paula? ¿Cómo fueron tus primeros años?
-Me crié hasta mi Juventud en el límite entre en Belgrano y Palermo, que era bastante barrio en ese momento, mucho PH, mucha casa chorizo. Lo vi transformarse en un barrio con bares – Las caritas -, incluso un shopping – El solar de la abadía –. Se expandió mucho económicamente, pero nunca acunó un espacio de cultura, entonces en mí adolescencia cuando empecé a interesarme profundamente por el arte, me escapaba al Salón Pueyrredón u otros “reductos” de la Capital Federal; pasaba muchísimo tiempo en el Rojas también.

-¿Y ahí consumías diferentes tipos de lenguajes o siempre tuviste una afinidad muy grande por la música? ¿te copaban otras cosas? Ponele en el Rojas había de todo …
-Bueno la música es un amor muy grande para mí, pero como casi todos los grandes amores yo pensé que era un amor imposible. Mi primer pasión fue algo me legó mi abuela Tuka, con K, que es diminutivo de Pituka, para no generar confusiones, la abuela “tuca” de pronto…

Nos reímos con notable complicidad mientras el relato sobre su infancia la invade de recuerdos. Tuka legó en ella una fascinación muy grande por el mundo de las mitologías: desde muy chica se introdujo en la mitología griega, el estudio de leyendas, leer textos de la antigüedad, los estudios comparados de religiones, los tratados de Robert Graves. Paula nos cuenta que en su infancia estuvo estimulada por la lectura aunque no viene de una familia muy lectora, más bien de una familia culta donde se aprecia la cultura formal. Afirma que través de las leyendas comenzó su fascinación por el lenguaje y lo simbólico. “Empecé a encontrar lenguaje en muchas cosas” comenta. Luego llegó su primer disparador artístico: el dibujo, y entre los 11 y 14 años comenzó a dibujar comics, leer y estudiar mucho sobre ese lenguaje. “Sufrí insomnio por primera vez a los 15 años, descubrí un mundo no evidente de mi mente”, y a esa misma edad decidió anotarse en el conservatorio. Con un gesto de ternura y avidez, Paula comenta: “le dije a mi mejor amiga: toman alumnos desde los 16 años, acompáñame en una de esas puedo, que se yo, y entonces empecé.” Esos años fueron muy ricos en producción artística, pintar, escribir y componer era su cotidiano. Lo simbólico comienza a tomar forma cuando ingresa en la carrera de Antropología y descubre la semiótica: “todo, todo, todo, tomó de pronto otra dimensión”, remarca con fervor.

-Venías de los 11 ya, pero a los 15 tomaste carrera ¿Recordás algún referente artístico de la música o no que te haya movilizado bastante?
-Definitivamente para mí una referente artística, mucho más que música porque es complejísima como artista, es María Elena Walsh. De muy chiquita fue la primer persona que me partió la cabeza, después tuve una locura muy grande por ciertas autoras particulares en mi adolescencia, como Tori Amos y luego Pj Harvey. Podría nombrar cien mil más, pero ellas dos fueron muy fundacionales a nivel compositivo. Luego descubrí a Mina Mazzini, una interprete italiana de los años 60’. Ahí comencé a comprender la interpretación, más allá de la composición. Y una parte más escénica de vivir en coherencia con lo que representas arriba del escenario. Mina es una artista que tenía un repertorio escrito para ella super irreverente y su vida estaba a la altura de esa irreverencia, la mantuvo y la sigue manteniendo al día de hoy. Tiró fronteras abajo, me pareció siempre muy valioso su ejemplo.

-Vos empezaste a componer y a crear a los 15, ¿cuándo comenzaste a sentir que “ya estabas lista” como artista? ¿o simplemente surfeaste y te diste cuenta de golpe que estabas en la ola?
-Nunca me considere “madura” o a punto, quizás porque habité más el “estar” que el “soy”, entonces yo no pensé que había una meta a la que llegar.

Con seductora naturalidad Paula pone un saco entre sus piernas, “lo que voy a hacer no tenés idea”, y sonríe inquieta, “voy a coser el botón del saco mientras tenemos la entrevista”

-¿Ves bien para enhebrar?
-Nunca veo bien por eso estoy acostumbrada y lo puedo hacer pero, ¡ya está enhebrada de hecho! Volviendo a tu pregunta: no sentí que tenía que madurar hasta cierto punto. Soy muy del hacer me da mucha satisfacción verme haciendo entonces yo me quería poner a tocar, era una cosa física y erótica necesitaba saciarlo en el momento, no era que aspiraba a algo. Quería hacer música, sentirme haciendo música físicamente, era una cuestión más ritual que de satisfacer un rol.

-Hablás del erotismo, claramente en tu tránsito desde la niñez hasta ahora, hay una relación con el deseo en la que vos fuiste al encuentro de lo que te convoca ¿en algún momento estuviste atravesada por el prejuicio o limitaciones externas o internas?
-Algo me condujo siempre y yo siempre me refiero a eso como voluntad. Justamente la raíz de la voluntad es el deseo, de alguna manera yo soy usuaria de esa voluntad, soy un médium. Algo me llevó pero ni lo dude, fue como el amor, como una fe supongo que es otra forma de amor muy compleja. Creo que la búsqueda artística trasciende mi género y trasciende cualquier identidad que yo tenga, porque es mucho más enorme… y nada…eso mucho más enorme. Lo cual no quita que yo haya tenido una experiencia de mujer arriba de los escenarios y que eso me haya circunscripto a ciertos escenarios específicos por no decir limitados o retenidos. Pero no me quedaría en ese relato porque no me detuvo ninguna circunstancia. Pero bueno también aprendí a limarme los cuernos lo suficiente como para llevarme todo puesto, otro tipo de personalidad quizás se hubiera visto desalentada lo cual es entendible.

Paula Maffia  para Amalgama Cultural

-Claro, me parece muy interesante lo que decís para que hablemos un poco de la ley de cupo femenino en la música
-Mirá, una cuestión es la ley de cupo, que me parece que en este momento es necesaria, lejos de ser ideal, porque lo ideal sería que la sociedad misma fuera el caldo de cultivo para un escenario y un mundo musical más equitativo. El tema es que ese permiso no se va a dar si no lo aceleramos, o no se va a dar ahora y no queremos esperar a un futuro más propicio. La ley de cupo no pide paridad pide cupo, no estamos pidiendo un 50/50 estamos pidiendo un mínimo, un amabilísimo 30% que es una pequeña demostración de todo el talento que hay dentro de la escena musical de las mujeres, y lo pedimos porque estamos profundamente convencidas de que la historia del rock, específicamente la historia del rock en Argentina, ocultó activamente la visibilidad de compañeras e hizo un relato donde ciertos varones son ídolos puestos en ese pedestal de ídolos. Justamente, esa capacidad de idolatrar a un músico llevo a que también hayamos hecho oídos sordos y hayamos sido ciegas y ciegos ante conductas muy misóginas, hasta incluso acosadoras, además de una tolerancia y una naturalización por completo a la agresividad, al cancherismo, a la cultura del “Sexo drogas y rock and roll”, y la misoginia explícita en las letras. Estoy hablando solo del rock. Vale aclarar que este cupo no refiere sólo al trabajo de “la cantante” o la compositora que lleve adelante el proyecto musical, sino también para sus colegas instrumentistas y también para las sonidistas, las fotógrafas y todas las mujeres que son parte de la “cadena alimenticia” de la música . Por un lado, me parece que las músicas debemos empezar también a incorporar nosotras mujeres en nuestros proyectos, y por otro lado me parece urgente que se genere una ley de cupo, no sólo por nuestro arte, sino también para que nuestro discurso llegue a determinados escenarios. En un festival donde tocan sólo bandas masculinas posiblemente no se estén visibilizando las necesidades de la lucha femenina actual y desde luego no se va estar mostrando en absoluto nuestra lucha feminista.

Pragmática y elocuente Paula nos describe con claridad dos ejemplos que persiste en repetir: “la primer tapa de Rollings Stone Argentina con una mujer “vestida” honrando a una mujer música fue una tapa que le hicieron a Fabi Cantilo hace dos años. Creo que esa tapa le llegó 20 años tarde por lo menos. El año pasado La Nación, con toda la buena voluntad que le pone La Nación a las cosas, ¿no?, sacó una nota que se titulaba “Conoce a las nuevas chicas del rock”. En esa nota hablaban de varias colegas, entre ellas estaba yo. Tengo 35 años, hace más de 15 años que me dedico a la música. Que digan que lo mío es algo de la nueva escena del rock es doblemente agresivo, por un lado estás invisibilizando casi dos décadas de recorrido, pero además estas usando mi nombre para ocultar el de las chicas que ahora si definitivamente son la nueva escena del rock. Eso es el periodismo.”

-Hablas de las mujeres que conforman la nueva escena del rock, ¿qué nos podrías decir sobre el desarrollo y la construcción de esta escena?
-Me parece que esta generación de artistas es hija de toda esta nueva cultura de los centros culturales que cuando yo era joven y empezaba a tocar no existía. Yo me crie en boliches, no aspiraba a un trato justo, aspiraba a sobrevivir, y no me refiero solo a sobrevivir por un show, me refiero a sobrevivir. Lo más cercano a pertenecer a algo fue para mí la escena Punk donde ni siquiera había un raconto en relación a una postura política o ideológica en relación a la sexualidad; era “lo punk”, entonces quizás yo compartí fechas con representantes del punk más macho y rancio. Lo mismo si pertenecías a la escena del Hardcore, del Rockabilly o no sé, o sea te tocaba compartir más dentro del género musical. Hoy me parece que hay otras afinidades que nos unen y es posible que en un festival veas una especie de relato más variopinto a nivel géneros musicales porque lo que nos está uniendo es un dispositivo ideológico mucho más interesante y globalizador. Además, las personas no se dividen por géneros musicales, se dividen por reflexiones ante la vida me parece. Por eso festivales como el Cosquín Rock expresan mucho cinismo, no tengo nada particular con el Cosquín, me refiero a festivales con esa curaduría. Los productores que buscan criticar a las mujeres no están encontrando una manera superadora de proponer algo nuevo sobre algo que se está resquebrajando, pero si no se aggiornan hoy van a tener que hacerlo dentro de 5 años. Simplemente están cuestionando algo inexorable, porque lo que va a pasar es que van a perder el público femenino, no están viendo que nosotras estamos ahí poniendo la mitad de la guita.

-Desde los 11 años que se nota un marcado rasgo de líder. En tu trayectoria en grupos un poco fue así también ¿Cómo es eso? ¿Cómo es Paula trabajando, organizando? Te escuche mucho hablar del amor…
-Bueno obviamente hay muchísimo amor en la música y los vínculos musicales son como parejas de alguna manera, parejas poligamicas…

-Orgías…
-¡Claro! Orgías absolutamente, orgías sexo afectivas. Es que para mi generar un grupo musical es generar una familia. Por ejemplo, en el cine un equipo de trabajo dura meses o un año, pero empieza y termina y vos podes reanudar las veces que quieras este equipo. En teatro también, pero en la música no. Por ejemplo “Las Taradas” tenemos 9 años, entonces de pronto vamos cambiando, nos vamos transformando, es de un labor y de un afecto muy grande mantener homeostasis en un grupo de personas mutando durante 9 años, más si estos cambios te agarran en momentos cruciales entre tus 20 y 30 años. Entonces es un trabajo permanente de muchísimo amor y dedicación, y tenés que estar autoanalizándote constantemente y cultivando ese vínculo. La palabra líder me cuesta un montón, pero sí entiendo que hay una cuestión de liderazgo; líder recae sobre una persona, liderazgo es como una especie de posta que puede ir pasándose.

-Es más del grupo y no tanto del individuo
-Exacto, y nuevamente acá podría hablar de voluntad. Tengo una voluntad muy arrolladora me identifico con eso, soy de armas tomar, veloz e inquieta, y muy ansiosa, entonces posiblemente más que líder sea una ansiosa de mierda. Hago que las cosas pasen porque no me aguanto, no es una virtud es una característica, no es ni buena ni mala. Aunque también a ser la primera en llevar las cosas adelante, también puedo ser la primera en cansarme y ahí recaigo mucho en mis compañeres, y es fundamental para mí. La idea de armar un proyecto solista fue revisitar mucho esta idea del trabajo en grupo, porque arme mi primer banda, “Acéfala”, luego “La Cosa Mostra”, ambas se disuelven, y “Las Taradas”, una banda que crece y se vuelve muy difícil de trasladar. Finalmente, se me fue acumulando material que no tenía donde poner y quizás volver a armar una banda es armar un proyecto que puede deshacerse. Con “Orgía” paso algo parecido, pero ya llevaba mi nombre. Empecé a hacer una discografía con mi nombre, porque la gente quizás me ubica como “la de Las Taradas” o “la de La Cosa Mostra”, pero no sabe quién soy. Es una manera de defender mi trabajo también. Decidí que era hora de empezar y está bueno, descubrí libertades. Milité siempre el trabajo en grupo y quizás fui tímida o tuve miedo de bancarme el “esto lo hice yo sola”. Igual ya estoy pensando en otros proyectos , es una construcción permanente como cualquier forma de amor lo es. Refrescar las ideas que tenemos de algo es respetarlo y es poder garantizarnos de que estamos eligiendo.

Paula Maffia para Amalgama Cultural

Para Paula trabajar en grupo, cualquier tipo de grupo, es una construcción continua. Reflexiva y consiente argumenta, “el único grupo que no llegó a replantearse estas cosas es el modelo de familia canónica, en este modelo no se discute, las cosas son como son. Creo que ahora hay una nueva idea de familia que puede estar compuesta por amigos, amigas, personas cercanas, una familia elegida donde sí nos permitimos crecer, distanciarnos, criticar y tratar de ser mejores, superar pequeñas cárceles. Porque creo que lo único que no tiene que ser el amor es algo que te retenga, te puede limitar en el sentido que te puede delinear, te puede dar contorno, pero tiene que haber permiso porque eso es amor también”

-Mencionaste tu proyecto solista, ¿qué nos podes contar sobre tu nuevo disco? ¿Cómo fue para vos hacerlo? ¿Qué móviles tuviste?
-Este es mi segundo disco solista, entonces de alguna manera lo que hubiera sido un capricho de un solo disco ahora pasa a ser la cristalización de un momento musical para mí. ¿Móviles? Lo que más me atrae expresar siempre es del lenguaje y específicamente todo aquello que el lenguaje no llega a mencionar, los “no” dichos y los sobreentendidos me fascinan con locura. Me fascina observarnos y empezar a cuestionar un poco todos estos lugares de confort y naturalidad que tenemos sobre cosas que son incuestionadas, como el amor o la sexualidad, o la forma de ejercer el amor y la sexualidad sobre otras cosas que vehiculizan estos grandes carriles ¿no? O sea: violencia, sexo, cinismo, miedo, sensación de soledad, satisfacción. Una canción de amor en el fondo está hablando de cualquiera de estas cosas. Tengo un lema y es: “siempre una canción de amor, es una canción de reclamo”, por más que sea de amor generoso y de entrega, pero estas demandando que la otra persona reciba eso, estas pidiendo su atención, te estas poniendo en una situación donde le solicitas algo a la otra persona, y si esa persona no quiere recibir eso, bueno, es todo un tema lo no solicitado en el amor. ¿Podemos llamar amor a algo que no pediste? Y ahora ¿es amor si lo tenemos que pedir?

-Y eso lo trasladas también a tu estilo, no te gusta encastrar lo que hacés en un género, fluis y tomás todas las influencias que tuviste. Pareciera que existe en vos esa cosa de dejarse ser “médium” de todo eso de lo que te nutriste, obviamente que hay una directiva, una organización y estructura.
-Encontraste bastante mi modus operandi, me dejo poseer por todas estas ideas y creo. Y me gusta componer posesa, me gusta justamente ser un médium. Por lo general es muy puro lo que me llega, no es que digo “me dieron ganas de escribir esto pero no da”, al contrario, me doy cuenta que mis obras saben de mí o hablan de mí antes de que yo pueda decir estas cosas. Después sí, teorizo, analizo, filtro y critico. Me parece que el arte tiene mucho de intuición y esta genial teorizar, sacar una interpretación e incluso un relato de todo esto, pero también permitir ser un canal y que el inconsciente hable bruscamente me parece fascinante. Trato un poco de aprender a traducir lo que quise decir con el inconsciente y no tanto de darle una interpretación psicológica y amansarlo. Me gusta tratar de ser justa con ese salvajismo que tiene esta otra manera de decir las cosas.

-¿No le temes a eso? Para mí no la hay, pero podría haber una interpretación negativa del salvajismo.
-No. Milito el salvajismo, milito la brutalidad y milito profundamente la frontalidad en las cosas. Me identifico con eso y tuve que aprender a tamizarlo. Tengo una canción en el disco anterior que se llama “Palo de amansar” que habla justamente de decir las cosas en la cara, sin rodeos. Y que hay algo hermoso en ese plantarse y decir, no se, “te tengo que decir esto es a vos”. Si es honesto por más que sea brutalmente crudo hay una exposición de la persona que menciona ese tema que está lista para recibir cualquier tipo de respuesta, y hay que tener mucho coraje (me refiero a el coraje que no es fanfarroneo) y eso es una forma de amor muy grande. Es una prueba.

-Sí, hacia la humanidad…
-Sí, mencionar, decir, hay una cultura y toda una conducta de ocultar, de no decir. No solo me refiero al ocultar cuando se miente, sino la conducta de “ser diplomático”, y muchas veces ser diplomático es decir algo pero decirlo a través de eufemismos modos. A mí me ha venido tan bien que me hayan ubicado. Recuerdo que tres o cuatro veces que me ha hecho como de oficio de quiropráctico: “Che Pau ¿no sentís que tal cosa?” ¡¡Ay!!! Esa flecha me atravesó el corazón pero también me destrabo algo, gracias.

-Te ayudó a elegir
-Sí exactamente, a discernir. Entonces, a veces, tiene que ser así, a veces se te tiene que caer la manzana en la cabeza para que entiendas algo tan obvio como la gravedad.

“…No es que el castigo me motive
Ni que me seduzca obedecer
Puedo ser tirana, puedo ser bien chota
Vos podés tornear mí parecer
Dame una lección
Que pueda aprovechar…”

Paula Maffia. Palo de amansar.

-Y como hablamos de “Polvo” me gustaría que nos cuentes tu tránsito por la autogestión en la música, mencionaste recién un titular entendiblemente ofensivo donde vos y colegas figuran como “Las nuevas chicas del rock” ¿Cómo lo fue tu experiencia durante estos años?
-La autogestión en la música toma mucha dimensión desde la música Riot Grrrl y desde el punk con el do it your self, pero específicamente y dentro de la música de mujeres, con todo el movimiento Riot Grrrl a comienzo de los 90’. Hay una realidad en la escena musical de mujeres que nos ha retenido en una inmanencia de la autogestión in short, ninguna mujer llega a la no autogestión o sea debemos autogestionarios. Por otro lado la decrepitud de ciertas instituciones que “seleccionan talentos” y te elijan como una figura de la música. Eso era lo que pasaba antes, una especie de mitología de que hay bandas que estuvieron “en el lugar correcto en el momento correcto”, porque vino una especie de deidad y les dijo “tu” y desarrollaron una carrera.

-Claro, un proceder estructuralmente religioso
-Es que ese imaginario esta puesto de esa manera y esos cazatalentos eran varones y cazaban talentos varones, y si eran mujeres despertaban específicamente ciertas características que siempre estaban vinculadas a la belleza y la autoexploración sexual. El otro relato que quedaba era el de “la cantora”, una mujer que representa todas las otras características de la mujer: lo sagrado, lo originario y además lo maternal. No te quedan muchas opciones si no sos lo de siempre ¿no? O sos la santa o la madre o la puta o la femme fatale o la varonera. Tenés que aspirar a ser un tipo de mujer, no podés aspirar a ser una persona. Entonces de alguna manera las pocas mujeres que han llegado a la industria, han tenido que elegir una de esas 5 categorías, si tuvieron esa suerte de elegir incluso. Pero la mayoría de las mujeres, aunque hayan estado un tiempo coqueteando con la industria, luego han tenido que pasar a la autogestión; cualquier música importante de la que puedas pensar, por lo menos en Argentina, hoy está volviendo a los escenarios under. Entonces me parece que de alguna manera tantos años de militar el Indie nos dio a las chicas ahora un buen “handicap” en relación a cómo manejar nuestras carreras y aprender a generar consorcios, comunidades y enjambres con otras colegas mujeres. Eso nos ha dado mucha fuerza. Creo que el impulso organizador fundamental fue el pedido universal por una ley de IVE (interrupción voluntaria del embarazo). Ahí nos concentramos todas las mujeres músicas por primera vez.

Paula Maffia para Amalgama Cultural

Definir el feminismo en la actualidad como respuesta a una pregunta implica abordar terrenos de complejidad y análisis. Pensar las palabras, pensar el presente, las políticas e ideologías que operan contemporáneas y por supuesto abre la puerta al debate. Ante el interrogante ¿para vos que es el feminismo? Paula reflexiona, busca las palabras, hace pausas y finalmente nos devuelve: “para mí el feminismo una mirada crítica y permanente para garantizar que lo que somos y hacemos sea lo más parecido a la libertad y a la inclusión, y estoy hablando del feminismo casi con eufemismos. El feminismo es un movimiento emancipador de la lucha de las mujeres y obviamente también de otras disidencias, y debe ser de esa manera. Me parece que un feminismo que solamente contempla feminidades cis está completamente rengo.”

-El feminismo explotó y hace 5 años había planteos que no se hacían, cosas que no pasaban. Muchas mujeres recibieron el discurso feminista recién ahora, esta característica tardía seguramente está atravesada por cuestiones estructurales y sistémicas en la sociedad. En este proceso y respecto a la violencia de género, ¿cómo se fue conformando tu posición feminista? ¿Sufriste alguna vez este tipo de violencia o la observaste? ¿Cómo afrontaste esa situación?
-La sociedad me viene cincelando como mujer desde que tengo 11 años, que cobre la altura y el tamaño que tengo ahora. Mucho antes de que yo me pudiera reconocer como mujer, que fue algo realmente tardío, la sociedad ya comenzó a señalarme como mujer y a objetar desde ese lugar. Por otro lado era “torta adolescente”, no había decidido hasta qué punto era mujer o varón o incuso animal, tenía un ser y me sentía fiel a mí misma. No me identifique ni en pedo con lo nena, con lo femenino. Verme como mujer y aceptarme como mujer fue algo que pasó adentrados mis 20 años, donde asumí una idea de mi cuerpo y de mi belleza. De militar, quizás, hubiera militado el poder definirme como persona. Bueno, y haber tenido una mirada feminista a mis 11 años no hubiera sido posible porque no tenía un contexto feminista con el cual hacerme una idea.

-Claro, a diferencia de hoy que se ve una nena en una marcha por el aborto legal seguro y gratuito
-Exactamente, pero sí tenía sin saberlo y sin haberme autoproclamado una mirada feminista. Cuando me acerco finalmente a lo femenino, a los comienzos de mis 20 años, había cosas del feminismo formal que no me representaban, me parecía que era un poco clasista, un poco blanco y un poco heterosexual de más para mi gusto. Y este feminismo de aquel entonces estaba un poco más preocupado por ver si era mejor el “@” o la “X” para poder generar más inclusión y yo sentía que le faltaba un poco más de desarrollo sobre cómo tratar el significado más que el significante de lo que nos interpela. Entonces, de alguna manera, empecé a entender que hay algo del feminismo que refiere más la práctica del feminismo.

-¿Hubo un momento en este proceso que relatas en el que te encontraste reflexionando: “Esa situación que viví en el pasado era violencia”?
-Sí, me pasó, la violencia de genero la viví. Yo me sentía un agente infiltrado cuando se referían a mí como una mujer específicamente, entonces cuando un tipo me trataba como a una mujer no me afectaba como mujer, pero sí como significante de mujer, o sea, no me afectaba, porque no dependo sentimentalmente de los varones, me afectaba y afecta físicamente por llevar un cuerpo de mujer. Y sí, sufrí violencia de género y me tuve que sacar tipos de encima usando la fuerza de mi cuerpo, me agarré a las piñas con tipos, me defendí de agresiones sexuales y sufrí acoso. No conozco mujer que no le haya pasado, y me pasó realmente en todo ese tamaño, y espero poder referirme a esto como algo del pasado, porque es un terror que tenemos todas, la potencialidad de que esto siga pasando. Estamos hartas de leer cifras sobre cómo se siguen cargando pibas. Para mí lo más notable fue si reconocer violencia dentro de los vínculos entre mujeres. Es urgente empezar a deconstruir hacia adentro sistemas de reproducción calcos, patriarcales de dominación, a veces dominación a través de la disminución de la otra persona, de la sujeción de la otra persona, celos, agresividad, burlas, control, cosas que consideramos que son desprendimientos del amor. NO. Me parece sumamente urgente. Por suerte estamos empezando a hacerlo.

-Es muy interesante de hablar que recién mencionaste sobre los sistemas de reproducción calcos. Hay mujeres que se plantean otra forma de ser madres. ¿Vos tenés deseos de maternidad?
-Bueno lo primero que pienso es por qué asociamos el ser mujer con la maternidad. Me pregunto si esa pregunta se la haríamos a un varón con la paternidad. En mi caso fantaseo con la maternidad y me veo transitando la maternidad sola, lo veo como un desafío enorme y obviamente es una vasija de miedos e inseguridades. Pero me genera una fascinación increíble, me vínculo con muchas madres, me generan admiración y es algo que yo quisiera experimentar físicamente, y me pondría muy triste no llegar a tener esta experiencia porque creo que es transformadora pero estoy plenamente convencida de que es algo que elijo. Imagínate ser madre soltera si no lo elegís y no lo planeas, siendo lesbiana, además, esto es como que te diga que me meto en una hipoteca, es una de las cosas más complejas y largoplacistas. Además, no somos una figura con representatividad,entonces para mi es nuevamente iniciar una página en algo de lo que no hay mucho antecedente. Y obviamente el poder hablar del deseo me parece fundamental porque el deseo que no se habla, no sucede, hay que mencionarlo, hay que darle forma, poder hablarlo entre amigas y decirlo en voz alta, saber que puedo fallar, que quizás no es una posibilidad finalmente para mí, pero exponerme a esto me ayuda a generar ese nido en mi mente, porque ahí es donde voy a tener que generar el nido para empezar. Y no sé, serán senderos inagotables de trámites y vínculos con instituciones con las cuales quisiera no tener nada que ver y después explicarle a la sociedad que no hay un novio, que no estoy casada, que no hay una pareja etc.

Paula Maffia para Amalgama Cultural

-Claro, leí una nota en la que hablas de “Las Taradas” y de forma elocuente reflexionas que cuando se deje de remarcar que es una banda de solo mujeres, estaremos un par de pasos adelante como sociedad.
-Totalmente. Ahora de alguna manera hay que evidenciarlo, porque justamente estamos visibilizando que hay algo distinto a la norma. El problema no es que hayan bandas de mujeres y que haya que visibilizarlo, el problema es que lo que es normal es que sean solamente de varones. Yo quiero llegar a ese momento donde pueda decir simplemente “tengo una banda”, o decirte que tengo una pareja y que vos no asumas de antemano que es un varón. Ya es muy antiguo definirse dentro de un género, hay gente que no se siente representada ni por uno ni por el otro, hay personas que te dicen “está bien si te gustan los varones o las mujeres, me da lo mismo”. Bueno no. También te pueden gustar las personas no binarias, entonces gracias por “tu permiso y tu mirada benévola”, pero tenemos que estar permanentemente apretando F5 y actualizar e ir refrescando este paradigma. Tengo deseos de que estas charlas que estamos teniendo nos queden viejas ya, que todo esto que decimos es el “futuro” ya sea el pasado porque hay tanto por venir. Recién denominé al feminismo como una “lucha de emancipación de las mujeres”, bueno yo por eso di todo ese rodeo y ese eufemismo porque posiblemente el feminismo sea la herramienta más grande para cuestionar el patriarcado como norma. Entonces, ya no representa exclusivamente a las mujeres, o a las feminidades, o las identidades femeninas, esto está interpelando mucho más profundamente. Hay que estar preparades, hay que estar con ganas voraces.”

-Salvajes

-Salvajes. Totalmente.


El 15 de marzo Paula Maffia presentó, bajo el sello discográfico Goza Records, el segundo simple de su disco “Polvo” titulado “Corazón licántropo”, siendo “La espesura” el simple anterior. Su video clip se pueden ver online https://www.youtube.com/watch?v=Z6sWE6NoHWI
Su disco “Polvo” va a salir a fines de abril, disponible en todas las plataformas, y se presenta el 10-05 en Xirgu Espacio UNTREF.
Para más información sobre fechas, curiosidades o discografía, podes seguir en instagram a @gozarecords o @paulamaffia

Paula Maffia para Amalgama Cultural

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