entrevista Teatro

Tomás Soko : “El poder fabrica una máquina espectacular para construir hegemonía”

Por Lau Moyano

Amalgama Cultural diálogo con Tomás Soko sobre su trabajo en “La ceremonia” y el actor nos contó cómo fue el proceso creativo de este unipersonal tragicómico y cuál es su idea de espectador, entre otras cosas.

foto de tomas soko haciendo malabares con tres pelotas
Tomás Soko en La Ceremonia

Actor, acróbata, malabarista, clown, performer decide comunicar desde convicciones sólidas y no por eso menos poéticas.
Soko tiene una formación multidiciplinaria y diversa, egresado en la Escuela de Circo La Arena (Buenos Aires 2005 – 2007 ) y del Centre des Arts du Cirque Le Lido (Toulouse, Francia-2009/2011) participó de diferentes espectáculos de circo de teatro con directores como Gerardo Hochman, César Brie y Florent Begral.
A partir de 2011 empezó a trabajar junto a organizaciones de arte y transformación social. En esa línea de trabajo se destacaron las presentaciones “The palestinian Circus School” (2011), “Circo social del Sur”(2014), Creatividad y Bienestar en la Comunidad (2012-2014) y Carpa Abierta en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECUNHI – 2015).

A su vez, hace más de 5 años dicta seminarios de malabares y manipulación de objetos en diferentes centros culturales y espacios de arte. Es parte de Proyecto MIGRA cooperativa cultural y centro cultural itinerante con sede en BsAs.

A mediados del 2014 comienza la creación de un formato de larga duración: “La Ceremonia” con dirección de Gabriel Paez. A fines del 2015 realizó el pre-estreno en el Festival Internacional de Circo Independiente en el Galpón de Guevara y es el último espectáculo que estuvo presentando durante este año.

tomas soko haciendo una performance con papel
Tomás Soko en La Ceremonia

¿Cómo comenzó tu pulsión hacia lo teatral ?
No vengo del teatro, vengo del circo contemporáneo que necesita la diferencia para crear universo y le interesan diversos elementos, música, danza , teatro. Estudié en dos escuelas, en Argentina en la Escuela de Circo La Arena (2005-2007) y soy egresado del Centre des Arts du Cirque Le LIDO (Toulouse, Francia / 2009-2011) en ambas escuelas la formación está atravesada por mucho teatro y mucha danza, si bien vengo del circo me formé multidisciplinariamente.
Cuando empecé a aproximarme a “La Ceremonia” que antes se llamaba “manifeste”, empecé a sentir que el lenguaje de circo únicamente no era suficiente, la técnica de circo se vuelve escasa para todo lo que tenés que decir.

¿Desde qué lugar pensás que es escaso?
Es escaso en el sentido de que me permite contar hasta cierto lugar y “La Ceremonia” se va mucho más allá de ese lugar. Necesitaba más herramientas y afinar las que ya tenía. Cuando volví en el 2012 a Buenos Aires empecé un proceso de formación mucho más teatral. Lo que sucede en Argentina con el teatro no sucede en otras partes del mundo, se me pone la piel de gallina cada vez que hablo del circuito, me parece genial, hay diversidad de propuestas. Ahí empecé a estudiar teatro antropológico y también empecé a estudiar en la escuela de Mimo-Teatro Escobar-Lerchundi (2013-2014). Luego me formé con Nahuel Cano y Alejandro Catalán, con ellos tuve un quiebre me partieron la cabeza y me sacaron de un lugar muy formal que me había quedado del teatro antropológico.
Y mientras atravesaba estos procesos siempre me venía la inquietud ¿de qué manera voy a comunicar? Somos comunicadores en escena ¿de qué manera voy a poder atravesar al público? Somos tan subjetivos como público y en la vida misma, hay muchos recursos: te podes conmover con una planta, por la forma, por el texto, estamos atravesados por muchos estímulos.
Personalmente el teatro de texto me aburre, tengo interés en construir la escena desde un lugar donde pueda dar imagen, texto y cuerpo.
De todas formas para mí la columna vertebral del trabajo está en el cuerpo, pero ese cuerpo no nace desde un lugar teatral o de la danza, el cuerpo que desarrollo en La Ceremonia nace, porque vengo del circo y soy malabarista. Así como el payaso tiene su nariz roja que le habilita esa máscara de comicidad, el malabar a mí me habilitó una máscara respecto a la movimiento y sobre todo haciendo malabares con tres pelotas. Fueron esas tres pelotas las que abrieron a una gestual y hacia una calidad de movimiento particular.

¿Encontrás diferencia entre hacerlo acá -en Argentina- y hacerlo en otros lugares?
La diferencia es que acá es la ciudad de uno, están tus colegas, tus profesores. Más que hacer la diferencia con hacerlo acá o en otro lugar creo que es con que público me voy a encontrar cada noche.
En México actuaba en corralones de comedia y para las personas del pueblo. En Suiza me encontré con un público neutro, casi inexpresivo, no se les mueve un pelo y en Belgrado (Serbia) fue de las mejores funciones que tuve. Para mí tiene que ver con el encuentro con el público.
Acá en Argetina me interesa poder aportar al circuito off una propuesta que no esté dentro de los cánones habituales de la escena, yo no me guío por un texto. En el circo hablamos mas de escritura que de dramaturgia vamos adaptando conceptos.

Tomás Soko
Tomás Soko

¿Crees en el talento ? he visto que te ponen como talentoso, ¿Cómo te relacionas con esa mirada, con esa palabra?
Creo que el desarrollo de la potencia de uno en escena tiene que ver con el encuentro o la posibilidad del encuentro con determinados maestros que te ayudan a acceder a ciertos lugares. Bajar esa información y hacerse cargo de ella y darse el permiso cada vez más para poder seguir accediendo a esos lugares y ser así de generoso.
Creo en el desarrollo del oficio, ponerse en riego y aprovechar cada oportunidad para salir a escena así actúes para dos personas, hay que confrontar con el público. Hay dos patas: mucho entrenamiento a fondo y mucha presentación a escena. Cuando estudié en Francia tenía que mostrar de forma continua y había que construir y deconstruir el material constantemente, construir mostrar y volver a construir.
La confrontación con el público es fundamental, es algo que tiene que estar completamente integrado al entrenamiento.
Hay que estar en escena , descubrir en escena. Cuando vine con La Ceremonia en 2015 buscaba cualquier varieté para poder estar en escena para recopilar las sensaciones que iba generando.

¿A quién consideras tu maestro ?
A Alejandro Catalán, él me introdujo esta cuestión del permiso, uno va logrando darse permisos y cuanto más permisos te das, a más lugares podés acceder para que “tus tripas” hablen cada vez más .
Él habla de matar al “boludo interno”, matar a ese boludo que te juzga. Cuando el boludo ya no está más, uno tiene más posibilidad de comunicación.

¿Qué crees que te dio cada lenguaje recorrido? (danza , teatro , circo )
En Francia ellos me llevaron a la “tripa”, el extremo, el teatro antropológico me llevó a comprender la forma, el tiempo y el espacio. El aprendizaje que tuve con Nahuel Cano y Alejandro Catalán hizo que pudiera llevar toda esa entraña esa potencia a la mínima expresión.
Respecto a la danza tuve muchos conflictos, antes de irme Francia estudié danza contemporánea y quería fusionarlo con malabares, pero después me di cuenta de que estaba reproduciendo lo aprendido y me distancié mucho de la danza y la verdad es que yo la danza la aprendí a soltar bailando en fiestas.
El circo para mi es el riesgo, la destreza y en cierta forma anarquía escénica. El circo siempre necesitó de lo diferente para poder construir cohesión en la escena, no necesita sólo de un lenguaje, el circo necesita de la otredad, necesita de la diferencia.

La ceremonia - obra de teatro físico
Tomás Soko

¿Otro estímulos que no tengan que ver con lo teatral ? ¿que lenguaje artístico te copa más como espectador ?
El cine, “La celebración” de Lars Vons Trier es una de mis obras preferidas. También textos como “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole es una novela que me partió la cabeza.
Este espectáculo al principio empezó construyéndose desde la poética de la política y después se fue transformando en la poética del poder, como construir un universo donde el personaje no está representando a un poder “tal” específico, su poética es la de un poder hegemónico y global que tiene ciertas características.
De pibe en la secundaria milité, soy de una familia de exiliados y otro autor que leí y del cual tomé cosas es Michael Foucault. El primer discurso político que me inspiró poética fue el zapatista, fueron grandes referencias. Otro texto que fue de gran influencia para mí fue “El poder en escena: de la representación del poder al poder de la representación” de Georges Balandier. Este libro reflexiona sobre cómo el poder se pone en escena, por ejemplo, Macri bailando en el balcón, los actos del bicentenario. El poder fabrica una máquina espectacular para construir su hegemonía. Esta espectacularidad que tiene el poder que me parece alucinante para la poética.
Actualmente nos manejamos entre mucha información, uno cree que lee y entiende ¿hasta qué punto uno lee y entiende ? ¿qué pasa cuando vemos algo que se corre de esos cánones?
No me interesa darle de comer al espectador en la mano, apelo mucho a un espectador súper activo y que en esa actividad pueda producir por medio de su propia subjetividad. El espectador tiene que producir algo.

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