Música

Caracol a Contramano, por la vía correcta

Por Lautaro Punta

Caracol a Contramano hace mover a la ciudad de La Plata desde mediados del año 2006, cuando llevaron su fusión de cumbia, reggae y ska a un bar local y dejaron a propixs y extrañxs boquiabiertxs y cansadxs de tanto bailar. Desde esa noche, las puertas de la ciudad, meca de la escena independiente nacional, se abrieron de par en par para estos pibes, que lograron hacer realidad la eterna fantasía del grupo musical conformado por la banda de amigos. Hoy Caracol está constituída por Chelo Fontana (voz y guitarra), Gonzalo Rogati (guitarra), Lucho Ménez (bajo), Santiago Rogati (batería), Lucas Serena (teclados, trombón y coros) y Pablo Bohl (saxofón y coros). En la actualidad, es una de las bandas más pujantes de la ciudad de las diagonales, con una base sólida y en constante aumento de seguidorxs jóvenes que componen el grueso de su público.

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Caracol a Contramano: Gonza Rogati, Pablo Bohl, Lucho Menez, Chelo Fontana, Santi Rogati y Lucas Serena. Foto gentileza Jona Cerri (J.C” Fotografía).

El sonido de la banda se adorna con una mixtura de géneros que enriquecen sus cimientos netamente rockeros: los bajos robustos del reggae, los vientos metálicos del ska, la percusión del candombe y algunos efectivos estiletazos de rap se fusionan para dar a luz un sonido propio – amistoso y complejo a partes iguales-, que por momentos invita a bailar desenfrenadamente, por momentos desata pogos furiosos y por momentos obliga a bajar un cambio y dejar caer alguna lágrima.

En el año 2009 la banda grabó su primer álbum de estudio, Todas esas fiestas, un disco sumamente versátil, en el que se entremezclan guitarras de rasguidos ska, baterías potentes con claras influencias de clásicos argentinos como Charly y Los Redondos y la voz del Chelo, matizando la alegría, la tristeza, el desencanto y la emoción de las letras. En “Vida a Bordo” – acaso la canción más taciturna del disco- Fontana aconseja “Y no gritar te puede hacer mal, tragarse la pena te va a ahogar/ Y si te pisan, más alto saltar, y si te entierran, más lejos nadar”.

La otra cara, la más amable, esa que invita a festejar, a bailar para vivir y a sonreír, también tiene un marca fuerte en este material: en “Todas esas fiestas”, el tema que da nombre al disco, el Chelo canta “Este sol va a remediar todas las mañanas al compás/ De ese dolor que va a bailar en esas fiestas con tu paz”. Tiempo de fiesta, tiempo de sanación, ese parece ser el leitmotiv de Caracol.

En 2011 la banda lanzó Demo, un trabajo de cuatro temas de una gran potencia rockera, con guitarras protagonistas y prolijamente distorsionadas y baterías con aires de rock ochentoso. La lírica es un tanto oscura, casi desilusionada. “Tarola” es un llanto y su letra llora: “Es que entendiste y sufriste el vacío que nos desgarraba/ Y arruinaste, enterraste lo último que nos quedaba”. Para colmo, la pena del estribillo flota sobre un cuarteto de cuerdas que hace que la situación sea incluso más triste. Si querés llorar, llorá.

Dos años después, en el 2013, Caracol lanza su tercer producción de estudio: Cinco, un disco acústico con un sonido desnudo y puntillosamente confeccionado, en el que cobra mayor preponderancia la parte vocal. El trabajo de este disco está centrado en la voz y se destaca por la armonía en el canto. Otro punto fuerte es la percusión, en la que la vedette es, por supuesto, el cajón peruano.

Continuando con la cronología discográfica, en el 2015 la banda saca a la calle su disco Nunca aullar con lobos, grabado en los históricos Estudios ION por los que pasaran artistas nacionales de la talla de Luis Alberto Spinetta y Charly García y bandas como Riff y La Renga. Esta producción cuenta con reversiones de los cuatro temas de Demo y ocho canciones escritas estrictamente para este álbum. El sonido es decididamente más alegre que el de los materiales anteriores, aunque nunca deja de lado sus fundamentos rockeros: las guitarras aceleradas tienen un peso fundamental y acompañan de forma precisa la voz ronca del Chelo Fontana – decididamente frontman en esta producción. De igual forma, la batería enérgica de Santi Rogati marca perfectamente el tempo, como el segundero de un reloj suizo; y aparecen de forma muy incidente los teclados, con una presencia necesaria para que Nunca aullar tenga el salto de calidad que tiene con respecto a producciones anteriores.

Por otra parte, canciones como “Paralelepípedo”, “Ya sé que sos rocanrol” y “Chala” son, tal vez, los temas cuyas letras le cambian un poco la cara a la lírica que Caracol desarrollaba hasta el momento, algo más lúgubre y melancólica. Por ejemplo, el pre-estribillo de “Cambió la suerte” deja ver que el tiempo de pesares ya va pasando, y que viene la sanación: “Si la puerta es piel a piel, nuestro orgullo está de pie”. Con la frente bien alta.

A fines de 2017 Caracol lanzó Átomos, una superproducción musical llevada a cabo en los estudios Sonorámica de Traslasierra, provincia de Córdoba – los mismos en los que Vanthra, el proyecto paralelo a Catupecu Machu de Fernando Ruiz Díaz, grabó su primer disco-. El sonido de este material eleva incluso un poco más la calidad de los trabajos que la banda venía desarrollando hasta el momento: con este nuevo disco, Caracol deja en claro que su objetivo es evolucionar paso a paso, nunca quedarse quietos y en cada nuevo álbum sumar una vuelta de rosca en las guitarras, un pulido en las voces, un nuevo género integrado.

En palabras de Gonza Rogati, el guitarrista principal de la banda, este nuevo disco es “mucho más violento” que las producciones anteriores. Es definitivamente el disco más arraigado a las bases rockeras del grupo; las distorsiones de las guitarras resuenan en el aire y generan un ambiente noisy cuidadosamente concebido, que las baterías robustas acompañan a la perfección. Vuelven a aparecer en esta producción ritmos como la cumbia, el rap y el ska y hasta se animan a jugar con influencias folclóricas argentinas con “Casa”, una canción de guitarras suaves con un marcado aire norteño. También incursionan en el folk con “Estar de pie”, sumando el particular sonido del banjo, que recuerda al neo-country norteamericano.

Su último material lo estrenaron en vivo el tres de diciembre del año pasado en el Microestadio de Atenas de la ciudad de La Plata. Allí, en su ciudad y ante su gente, Caracol a Contramano vibró en una noche de bailes, pogos y lágrimas y se consagró como una de las bandas más pujantes de la escena local. Su constante trabajo y el amor por la música que producen, hacen que Caracol a Contramano se reinvente a sí misma todo el tiempo, avanzando a paso firme y constante.

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