Teatro

Yo no duermo la siesta

Por Florencia Aroldi

A Natalí la llevan a pasar la tarde a lo de su amiga y su vecina Rita para alejarla de su casa ya que su madre está muriendo. Como “la Hilda”, la mamá de Rita, se va a trabajar, quedan al cuidado de Dorita, la empleada doméstica, que además de las tristezas personales, tiene que contener al tío Aníbal, quién padece una enfermedad neurológica grave.

Yo no duermo la siesta es una estampa familiar que combina lo siniestro y lo ingenuo en un cóctel poético. Una comedia tierna que, con humor, contiene la crudeza de la vida misma.

María Marull en
María Marull (fotografía de Sebastián Arpesella)

Quien guarda la clave secreta que abre los recuerdos de su propia infancia conoce esa sensación en el cuerpo que se generaba cuando los adultos decían: ¡A dormir la siesta! La casa entera se convertía en un silencio sepulcral y parecía que el tiempo no pasaba más, hasta los muebles padecían la agonía inmortal del aburrimiento. Pero a la vez, era como un recreo, lxs adultxs bajaban la guardia del mando y el mundo era de nosotrxs, lxs niñxs, y pasábamos a gobernar el reino del hogar en una suerte de casa tomada. En Yo no duermo la siesta flota esta ambigüedad por momentos asfixiante, donde el mundo de lxs adultxs se filtra en el juego de lxs niñxs, por momentos cruel, donde sus hazañas traducen, sin saberlo, ese afuera mortal que los adultxs intentan, inútilmente, esconder.

Dorita una especie de Cenicienta de un medio sociocultural que la tienen de sirvienta, de vez en cuando logra su oasis anímico abstrayéndose con un ventilador y unos auriculares como método de supervivencia. El hijo de Cacho, el príncipe de esta historia, vendrá a rescatarla de su cotidiano donde es diariamente aplastada por la rutina de sábanas, y desorden ajeno. Todos estos personajes planean la forma de escaparse del tedio que provoca una atmósfera desoladora.

El texto de Paula Marull es sólido con los personajes bien trazados. Un conflicto que mantiene la tensión durante toda la trama. La dirección también a su cargo, logra un tono de espontáneo y fresco dando la sensación de que lo que ocurre pasa por primera vez.

La escenografía recrea una casa del interior de algún pueblo, que nos muestra la intimidad de esta familia, excelentemente lograda, una vez más por el talentoso José Escobar y Alicia Leloutre.

El elenco se destaca por sus interpretaciones formidables lúdicas y de matices expresivos cada uno con su relieve particular.

Yo no duermo la siesta
Marcelo Pozzi, María Marull, Agustina Cabo y Laura Grandinetti (fotografía de Sebastián Arpesella)

A veces la vida no tiene mayor sentido, como no los tienen tampoco los movimientos descoordinados a causa de los problemas neurológicos del Tío Aníbal que se presentan como un gran absurdo, también metáfora, de la realidad misma, confrontada con las fantasías que construimos con ladrillos de infancia y cultura para refugiarnos de ese otro afuera incierto: la muerte, donde no hay más amparo que la fe.

Funciones: miércoles 21 hs Teatro Espacio Callejón – Humahuaca 3759.

Entradas300$ / 260$

Ficha técnica

Dramaturgia: Paula Marull

Elenco: María Marull, Agustina Cabo, Marcelo Pozzi, Luciana Grassso, Sandra Grandinetti, Mauro Álvarez, Laura Grandinetti.

Escenografía: José Escobar, Alicia Leloutre.

Vestuario: Jam Monti

Coreografía: Silvia Giusto

Dirección: Paula Marull

Prensa: Carolina Alfonso

Supervisión dramatúrgica: Javier Daulte

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